Etiquetas

, , ,

Oh sí nenes. Oh sí putas silvestres. Esto va de lo que va y además voy a ser dura; como un candente palo de metal por tu recto. Estoy harta, podridita, asqueada de las opiniones de la gente que me las paso solemnemente por mi rasurado pubis.

Veréis, hace exactamente cuatro meses decidí dejar de comer carne. ¡¡OH SACRILEGIO NO COMES CARNE!! VAS A MORIR NO TIENES PROTEÍNAS, NO TIENES HIERRO, TE VA A PETAR EL CORAZÓN, LA CARNE ESTÁ RICA, DEBES COMERLA, TODO EL MUNDO LA COME TÚ NO, ERES UNA HEREJE ¡¡ESQUIROL DE LA SOCIEDAAAAAADD!! ¿En serio? quiero decir…. ¿En puto serio me lo dices? Nada más hacer el anuncio recibí un mensaje de un amigo adjuntándome un artículo del ABC en el que decía que los vegetarianos tenían más probabilidades de padecer enfermedades mentales. Lo cual me sentó terriblemente mal en su momento porque si yo no cuestiono las putas gilipolleces que hace la gente en su vida diaria no entiendo a cuento de qué me tiene que venir nadie a cuestionarme una decisión que no va con nadie sino conmigo misma. (Ejem, si me lees lo siento pero es la purita verdad de lo que siento).

Si he dejado de comer carne es por una cuestión ética y moral. A lo mejor a los omnívoros les da igual de dónde provenga la carne, les importa un cuerno el sufrimiento que haya detrás del filete que se zampan, no les importa comerse de rebote todas las hormonas y porquerías con las que envenenan a los animales para que engorden rápido y puedan ser pasto de supermercado lo antes posible. Pero para mí llegó un punto en el que ignorar eso se había tornado hipócrita. Me he descubierto a mí misma más de una vez diciendo que “Si como carne es porque estando así de troceada no lo identifico con el animal y no me da pena comerlo”, porque obviamente un troncho de jamón york no se asemeja a nada a un cerdo, es comida deconstruida para que la moral no te carcoma por dentro.

Una vez hace bastantes años, a mi madre le regalaron un cochinillo partido por la mitad, envasado al vacío. Sin embargo yo no me había enterado y un día, cuando fui a abrir el congelador me topé con un cochino acostado, con su morrito, sus orejitas, sus patitas… y si le hubiera dado la vuelta habría visto sus huesos y su carne a modo de recipiente vacuo esperando recibir una buena sesión de horno. A las semanas mi madre me trajo de casa de su amiga un plato de cochinillo. No me lo puede comer. 

No obstante, esto no despertó mi conciencia. Fue mucho tiempo después. Siempre he evitado los documentales que incitan a ese despertar porque es mucho sufrimiento, los estímulos que recibes no son para nada agradables y es por eso que todos le damos al pause antes de que la cosa se ponga verdaderamente chunga y pasamos a darnos una sesión de gatitos que nos levanten el ánimo. Eso amigos, se llama especismo. ¿Que tiene un corderito que no tenga un gatito? ¿Te imaginas un plato de gatito lechal? Lechal porque cuando lo matan sigue tomando leche.

Con todo esto no quiero cuestionar vuestras decisiones como han hecho conmigo, sino que entendáis la cantidad de contradicciones que encierra este tema. El problema no está en comer carne sino en la producción de la misma. En el momento en el que algo se convierte en industria las condiciones pasan de ser regulares a ser mediocres, y por ahorrarse unos centavos castran a los cerdos recién nacidos sin anestesia. No se trata de no comer carne, sino que si tu decisión es seguir siendo omnívoro, que comas carne con cierta responsabilidad. Carne criada con mimo y que al menos la muerte de un ser vivo sea mínimamente digna y fuera de sufrimiento gratuito. A todos los que criticáis a los vegetarianos y veganos qué preferís, ¿Ir de excursión a un vivero a un matadero? VALIENTES.

Yo, por decisión propia que no le afecta a nadie más que a mí he decidido ser vegetariana y quizá con suerte pueda llegar al veganismo algún día. Si tu decisión es otra, a mí me parece bien, no voy a criticarte por ello pero infórmate, sé responsable y no gires la vista ante las cosas feas de la vida, enfréntalo y haz del mundo un lugar mejor y libre de puta ignorancia.

Gorila-sentado1

Os presento a mi amigo el Gorila. ¿Sabíais que es en un 98% similar al ADN humano? ¿Diríais que le faltan hierro o proteínas? Apuntad en vuestras ignorantes seseras: es mayormente vegetariano.

Anuncios