Etiquetas

, , , ,

Hoy anhelé incontables veces mi infancia. Esa sobre la que a menudo escupo y maldigo.

Anhelé la diferencia de estatura entre mi padre y yo, esa escalada torpe hacia su mano, su palma engullendo la mía. Eché de menos temer las luces rojas del reloj de Gran Vía, que se veía a lo lejos desde el barrio de mis abuelos. Un Nosferatu inanimado dictaminando la hora en la que la noche debía caer para doblegarnos a su reino de fechorías. Quise que mi padre me aupara en sus hombros y le cantara a la luna. Quise quise quise. Anhelé.

Me apeteció pasar las páginas de papel grueso que poblaban las tapas blandas de “El barco de Vapor” sentirme adulta leyendo los libros de tapa roja, sentirme niña leyendo los de tapa azul. Quise escuchar las cuerdas rasgadas de una guitarra que murió hace ya tiempo.

Hoy habría tarareado “So Lonely” de The Police con el alma, habría mendigado chocolate para merendar, cambiado cromos, manoseado la arcilla húmeda, dibujado caballos, escrito cuentos en un rincón. Me habría dejado llevar por entre las entrañas del teatro para subir al peine y escupir; y así escuchar el sonido de la saliva al explotar contra el suelo.

Hoy desprecié los desplantes sin talante y sin razón. Se me antojó gritarle al viento “¡Traeme una cosita!” antes de que se marchara dando un rafagazo bien sonoro. Hoy me hubiera gustado alzar la vista y descubrir que el mundo es tan vasto y tan nuevo que mi vida se me queda corta para vivir(la).

????????

Anuncios