Etiquetas

, , , ,

Odiar, odiar, ODIAR. Qué palabra tan ruda ¡¡qué obscena!! Odiar te pudre los labios cuando vomitas sus letras. Te marchita las entrañas cuando se convierte en leitmotiv. Pero ah, qué sencillo es odiar…es incluso más sencillo que amar.

El Odio es inherente al hombre, estoy cansada de que me timen con frases maquilladas: “Odiar es una palabra muy fea”, “Yo no le deseo el mal a nadie PERO…”, “Yo no odio, simplemente es que…” Y es que de la hipocresía ya hablaremos luego.

El Odio como concepto, es amante de la Rabia y de la Ira, los ménage à trois que se montan siempre acaban en dramas incontenibles llenos de violencia y exabruptos. Por esa tríada maldita han rodado cabezas a lo largo de la historia. Y ya no hablemos de las noches orgiásticas donde el Orgullo lucía su lencería más felina. Miau.

Los sentimientos que más le ensalzan son la Traición, el Orgullo herido, la Aversión… pequeños cabrones detonantes de granadas emocionales. Si echase la vista atrás y como ave rapaz intentase cazar, de entre todos mis recuerdos, la primera vez que sentí odio, no sabría cuál elegir.

1990: Colegio Nuestra Señora del Loreto. Entre esas aulas y pasillos más de uno se dio de morros con la repulsa. Para mí, allí comenzó a gestarse mi aversión por la religión, y más allá de eso, por la humanidad: pis en los pantalones, vómitos sobre los platos de comida, gimnasios oscuros y húmedos, maltratos, castigos de más… Las monjas, pequeñas bastardas de Satán, lejos están de ser representantes de Dios en la Tierra. 

1995: Aún no tienes la conciencia formada sobre la importancia del físico en la sociedad pero ja, sabes que estas gorda por el tamaño de tus bragas. Te señalan en clase, nunca te escogen para los equipos en gimnasia, te insultan, te persiguen como a judío en la Alemania Nazi. Esos malditos hijos de puta te hacen ver que no eres como el resto. El odio empieza a despertar, tímido pero potente. 
2000: Las populares de tu clase te invitan a una entrañable tarde de verano. Lo que no sabes es que el foco de diversión eres tú y que el maravilloso juego consiste en escupirte. El odio es ya un hecho, crujes los dedos soñando son una flamante recortada cargada y a punto. 

2004: Mi primer novio. Un puto impresentable que decía quererme pero que me presionaba para adelgazar porque él, que era un ex-gordo no sabía ver más allá de las tallas. Se besaba con otras y entre risas me confesaba no ser Superman para esquivar los deseos de otras. Gracias a él nació Ex-Terminio, una asociación para todos los que odiamos a los ex, a los propios y a los ajenos. 
2008: Mi segundo novio. Un valiente hijo de mil putas que pagó conmigo su desamor por su ex. Recuerdo amargamente ese año en el que todo se tambaleaba, recuerdo cómo al terminar esa relación comprendí que Odio era lo único que podía sentir por personas así.

Yo nunca he sido un espíritu violento pero es cierto que a lo largo de los años el odio se volvió aún más tangible de lo normal. Me lo dispensaba en pequeñas dosis, aunque a veces se me iba la mano y me servía doble ración. Un café con odio por favor, cortito de café. A veces no te das cuenta, te toma de la mano y te lleva por un sendero cenagoso; cuando quieres salir, el barro te cubre hasta la cintura y si tratas de escapar a la desesperada, te hundes mucho más. 1365628934_6490_hate

Con el Odio se aprende a convivir, se aprende a ignorarlo cuando te grita barbaridades al oído, al Odio se le acaricia el lomo para que se tranquilice. Con el tiempo aprendes a gestionarlo pues los brotes de Odio son de lo más reconocible aunque a menudo se confunden con la Rabia. Acepta que no lo vas a calmar respirando hondo, así solo lo postergas; domarlo es un imposible como es un imposible negarlo.

El Odio es un sentimiento humano, la bilis amarilla de nuestros cuatro hipocráticos humores. El odio está en el pathos, en la pasión, nace en nuestras entrañas y allí madura con los años entre silencios y restallidos. A veces nos sacude y nos domina y si es más peligroso que el Amor -que nace como un repentino bostezo-, es precisamente porque a sorbitos florece.

Anuncios