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El vacío te devora los pies. Y caes.

Caes en la inmensidad de una poza infesta y te llenas de lodo hasta los muslos. Y ahora… ¿Qué? moverse es peor pero esperar te consume. Y en estas nos encontramos IN-CON-TA-BLES veces en nuestra vida. La puta desidia del no saber qué hacer. Esa sensación puerca que te anula hasta la parálisis emocional. Aunque, bien es cierto que siempre puede ocurrir que se haga la decisión incorrecta, a sabiendas de que lo es, sencillamente porque ésta nos parece muuuuucho más atractiva. Eso es, lanzarnos sin miramientos y con carrerilla al jodido abismo.

   Ah… el vicio

~La primavera se posa lenta sobre la ciudad. Los cafés en estas fechas, saben mejor en una terraza y con buena compañía pero Ella…ella se lo toma con la compañía de sus propios demonios.

“Esa maldita zorra dirá lo que quiera pero yo le voy a joder esa existencia tan mediocre de la que hace alarde cada vez que respira…”

Un trago de café ardiente calcina sus cuerdas vocales y sus pupilas se achican hasta casi desaparecer en la inmensidad de su odio. Ella sabe que NO es el camino como sabe que si existe el karma está jodida y que en el punto más álgido de su vida debería morirse de la forma más ridícula y humillante, sí,  por mala puta. Sin embargo, nadie como ella sabe apreciar el azote del viento galopando entre el cabello. Siempre que intuye una ráfaga traicionera, cierra los ojos tan fuerte que arruga la nariz en un intento desesperado de unir sus párpados en uno solo…y se deja llevar, como si le arrastrara por caminos inciertos donde Ella ya no es y los demás…tampoco.~

Como Ella, tú, él y yo hemos sabido cuándo el camino que decidíamos tomar era arriesgado. A veces no te das cuenta, simplemente echas a andar y cuando quieres abrir los ojos estás inmerso hasta el cuello de mierda, ahogándote entre tus propios gemidos. Oh…pero no, aquí queridos, no se acaba el drama.

El drama llega con la encrucijada. Y es que una cosa es cuando la decisión que tomas es mala pero bueno, qué ibas a saber tú, no parecía TAN terrible, el instinto falló y no tiene más…. No. Otra cosa muy diferente es cuando tienes dos opciones y sabiendo cuál de las dos es la socialmente esperada, es decir, la buena….te tiras en plancha a por la peor. A por ese cebo engendrado por el mismísimo diablo servido en bandeja de plata labrada con un invisible hilito de acero en la base. Y al mínimo tirón, sabes que estarás respirando azufre en las mismísimas puertas del puto Averno.

En la vida y durante nuestra educación, nos enseñan a escoger. Nos enseñan a diferenciar qué está bien y qué está mal en función de unos patrones morales y éticos que predetermina totalmente tu sociedad. Te enseñan a anteponer la moral ante el deseo, la ética sobre la pasión salvaje. La educación con moralina, esa jodida bastarda. Por ella, no le haces el corte de mangas al desgraciado que te habla sin un ápice de respeto o no le arrancas la ropa al sujeto de tus deseos porque el contexto no es el adecuado. Hay que guardar las formas, y por eso mismo dudamos. Porque nuestras decisiones se ven condicionadas por lo que es correcto y lo que no lo es. Porque lo que verdaderamente quieres, ESTÁ MUY MAL y lo que menos te atrae, ES LO QUE TIENE QUE SER.

La vida tiene la buena costumbre de envolvernos en vicisitudes. En dilemas morales, éticos y emocionales que hacen que nuestro suelo se tambalee bajo nuestros pies a modo de sobre aviso. Si elijes bien, el suelo por el que pisas seguirá siendo firme y seguro.

Y si elijes mal…bueno, si elijes mal el abismo se abrirá ante ti para absorberte el alma y llenarte de tanta plenitud como de doloroso vacío.

Tentación servida en bandeja de plata

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