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El otro día fui al mercado y me compre kilo y medio de señales de humo, de las de buena calidad. Las compré a precio de oro pero bueno, es lo que tiene. Al final es siempre así, si no te cuestan años perdidos de tu vida, te cuesta dolor de corazón como un dineral.

Es que mira, me harté. Me harté de que me las vendieran así sin más después de empeñar mi vida, mis ganas y mi ilusión, así que ya… ¡Ya me las compro! Total qué más da, si no me las compraba yo me las iba a vender cualquier otro fulano a costa de esta pobre víscera putrefacta que está en el cajón izquierdo del pecho. Pom pom pom. ¿Lo oyesSMOKE_cloud_by_whipwhop? va a trastabillazos el muy gilipollas.

En fin, que eso. Qué para qué. Que ya me lo ahorro y Santas Pascuas. Me quedo yo en el salón de mi casa, zapeando como una inútil con disfunción mental y listo. Que no es por meterme con los discapacitados, ay no, Dios me libre. Yo llamo disfunción mental al nulo uso del raciocinio. Y me explico. Que para que voy a estar yo pensando en vivir con intensidad, en sentir cada momento como único, en luchar por un trabajo que me enamore el alma, en sentirme plena emocionalmente… ¡Uyuy! Nonono qué va.

Mira, que yo lo que he hecho ha sido comprar las de mi empresa que me las intenta colar siempre por la tangente, las de las falsas amistades, las de los sueños frustrados y bueno, las de pareja… Pero ea, que o por si acaso me quisiera venir algún truhán a prometerme la luna o me la quieren liar cuando me pido las vacaciones, pues ya me quedo yo más tranquila con esto en la recámara. Y se acabó. Porque esto es así, tú me dirás lo que quieras… pero así al menos, la patada en los dientes me la doy cuando yo quiero y no cuando quieran los demás.

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